miércoles, 6 de marzo de 2013


PRIMEROS DESCUBRIMIENTOS EN NUESTRAS PESQUISAS POR INTERNET

Tras varias consultas para conocer el estado de la cuestión con publicaciones que traten sobre las masías de Cantavieja y cerciorarnos que no había nada específico sobre San Juan del Barranco, dimos con este enlace a la web de Portell de Morella.

En él se describe el origen de la ermita de San Juan construida para zanjar el litigio entre los términos del Castillo de Morella y la Bailía de Cantavieja. 

Los vecinos de la comarca y sobre todo, los que vivieron en la partida de San Juan del Barranco, ¿Conocerían la historia de su iglesia?.

La noticia parece lo suficientemente curiosa para intentar divulgarla y darla a conocer a la población local.
Pensamos que cualquier persona que hubiese pasado por este lugar podría tener curiosidad por conocer su origen.

2. CUADERNO DE BITÁCORA: NUEVOS DESCUBRIMIENTOS

Las Albaredas (Portell de Morella). Fotografía de Sonia Sánchez

Después de visitar San Juan del Barranco hicimos algunos descubrimientos: 


En la web de Portell que es el municipio al que pertenecen las masías de las Albaredas, al otro lado del barranco de San Juan, encontramos la transcripción de unos documentos medievales que se encontraban en el archivo notarial de Morella. 

Estos documentos nos permiten avanzar y al leerlos interpretamos lo siguiente: 
  • A principios del XV se construye la ermita de San Juan del Barranco.
  • Su promotor es el Castellán de Amposta Gonzalo de Funes.
  • Da licencia el Arzobispo de Zaragoza que media en un litigio. 
  • El litigio existía entre la Bailía de Cantavieja y el castillo de Morella para fijar sus límites. (Hoy coincide con la división provincial Teruel Castellón).
  • Los amojonamientos se marcaron para delimitar la frontera y la ermita sirve para señalar esta frontera y acabar definitivamente con el conflicto. 
Sabemos que Gonzalo de Funes construyó un oratorio en Cantavieja para ser enterrado. 

Esta historia empieza ya a atraparnos. Queremos saber más…




martes, 5 de marzo de 2013




1. CUADERNO DE BITÁCORA: NUESTRA PRIMERA VISITA

La primera vez que estuvimos en la partida de masías de San Juan del Barranco nos cambió un poro la perspectiva de las cosas...
San Juan del Barranco es una ermita medieval en medio de montañas y barrancos que dibujan un paisaje bastante duro en invierno, pero verdaderamente espectacular, salpicado de masías ya despobladas.
En aquella ocasión nos planteamos preguntas que con el tiempo han ido guiando el desarrollo de esta exposición:
  • ¿Quién construyó esta ermita?
  • ¿Porqué está rodeada de masías agrupadas a diferencia de las otras partidas masoveras de Cantavieja?
  • ¿Queda alguna masía habitada? y ¿Dónde están los últimos masoveros?
  • ¿Qué relación había con las cercanísimas masías de las Albaredas pertenecientes al Portell de Morella? (San Juan pertenece a   la provincia de Teruel y Portell a la de Castellón).

Ermita de San Juan del Barranco. Fotografía realizada por Sonia Sánchez y Noelia Navarro

jueves, 28 de febrero de 2013


EL PATRIMONIO ROBADO

En muchas ocasiones, el hecho de denunciar el abandono de nuestro patrimonio cultural, lo único que alimenta es el afán de unos cuantos, ilusos y desalmados, de lucrarse a costa de lo que nos pertenece a todos. A costa de lo que, por herencia, es uno de nuestros recursos más preciados. 


Masías de San Juan del Barranco. Fotografía realizada por Sonia Sánchez y Noelia Navarro

Desde aquí queremos hacer un llamamiento para disuadir a todos aquellos que, sin pensar en las consecuencias, se adentran en estas zonas, que a priori pueden parecer deshabitadas, para sustraer todo aquello que sus antiguos pobladores dejaron atrás. Sin embargo, San Juan del Barranco no es una presa atractiva para estos saqueadores ya que, contra todo pronóstico, no está abandonado, sino que sigue siendo lugar de residencia de los últimos masoveros.  

Pero no sólo eso, sino que sus antiguos pobladores, probablemente debido a las duras condiciones de vida que sufrieron y a sus escasos recursos económicos, no pudieron permitirse el lujo de dejar atrás ninguna de sus pertenencias, por lo que las pocas masías que se encuentran en estas condiciones están ya vacías. 

Lo único con lo que contamos, que ya es mucho para poder abarcar un proyecto de estas características, son las construcciones masoveras que resisten el paso del tiempo y nuestras ganas de seguir investigando y conociendo los modos de vida de sus antiguos moradores.